La verdad presente

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I. Toda la Biblia es verdad, pero cada generación ha tenido una verdad presente

La Biblia declara:

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.”

2 Timoteo 3:16

Por tanto:

  • Génesis es verdad.
  • Los Salmos son verdad.
  • Los profetas son verdad.
  • Los Evangelios son verdad.
  • Romanos es verdad.
  • Apocalipsis es verdad.

Toda la Biblia es Palabra de Dios.

Sin embargo, en determinados momentos de la historia, Dios ha levantado una verdad que debía recibir énfasis especial porque respondía directamente a la necesidad y a la crisis de aquella generación.

Pedro utiliza precisamente la expresión:

“Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.”

2 Pedro 1:12

La verdad presente, por tanto, no reemplaza las demás verdades de la Biblia.

Las reúne alrededor del mensaje que Dios considera especialmente necesario para una determinada hora.

II. En los días de Noé, la verdad presente era: viene el diluvio

Antes del diluvio:

  • Era verdad que Dios había creado el mundo.
  • Era verdad el sábado.
  • Era verdad el matrimonio.
  • Era verdad la caída del hombre.
  • Era verdad la promesa del Redentor.

Pero había una verdad que adquirió urgencia especial:

“He aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra.”

Génesis 6:17

Por eso Dios levantó a Noé.

“Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.”

Génesis 6:22

El problema de aquella generación no fue solamente desconocer verdades bíblicas.

Fue rechazar la verdad que Dios estaba enviando para aquella hora.

La verdad presente era:

Entren en el arca. Viene el diluvio.

III. En los días de Lot, la verdad presente era: salid de Sodoma

Abraham conocía muchas verdades acerca de Dios.

Lot también.

Pero llegó una hora cuando un mensaje adquirió urgencia absoluta:

“Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas.”

Génesis 19:15

Y después:

“Escapa por tu vida; no mires tras ti.”

Génesis 19:17

Aquella noche no bastaba decir: “Yo creo en el Dios de Abraham.”

Había que obedecer la luz que Dios estaba dando en aquel momento.

La verdad presente era:

Sal de Sodoma.

IV. En los días de Juan el Bautista, la verdad presente era: el Mesías ha llegado

Durante siglos Israel había poseído las Escrituras.

  • Tenían la ley.
  • Los profetas.
  • El santuario.
  • Los sacrificios.
  • Las promesas mesiánicas.

Pero llegó el momento señalado por Dios.

Y apareció Juan proclamando:

“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”

Mateo 3:2

Y señalando directamente a Cristo declaró:

“He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”

Juan 1:29

Ahora no bastaba conocer las profecías acerca del Mesías.

Había que reconocer al Mesías que había llegado.

La verdad presente era:

He aquí el Cordero de Dios.

V. En los días de Lutero, Dios volvió a levantar una verdad que había sido oscurecida

La Biblia nunca había dejado de enseñar:

“El justo por la fe vivirá.”

Romanos 1:17

La verdad estaba en la Escritura.

Pero había sido sepultada bajo siglos de tradiciones, penitencias, méritos humanos e intermediación eclesiástica.

Dios levantó providencialmente la Reforma para devolver al centro la autoridad de las Escrituras y el evangelio de la salvación por la fe en Cristo.

La verdad no nació con Lutero.

Lutero no creó la verdad.

Dios utilizó a Lutero para llamar la atención del mundo hacia una verdad que ya estaba escrita en su Palabra.

Ese principio es fundamental.

VI. En 1844, Dios dirigió la atención hacia el santuario y la hora del juicio

Apocalipsis había anunciado:

“Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado.”

Apocalipsis 14:7

Y Daniel había profetizado:

“Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.”

Daniel 8:14

El santuario no comenzó a existir en 1844.

Daniel 8:14 tampoco fue escrito en 1844.

Apocalipsis 14 tampoco fue escrito en 1844.

La verdad ya estaba en la Biblia.

Pero cuando llegó la hora profética, aquello que durante siglos había estado escrito adquirió una relevancia especial.

Dios estaba llamando la atención de su pueblo hacia Cristo, su ministerio celestial, el juicio y la preparación de un pueblo para su regreso.

VII. ¿Quién decide cuál es la verdad presente?

Aquí llegamos al punto decisivo.

La verdad presente no la fabrica un predicador.

No la determina un pastor.

No la establece un teólogo.

No depende de una votación.

Ni siquiera una iglesia tiene autoridad para convertir una idea humana en verdad presente.

La verdad presente nace en el propósito de Dios, está fundamentada en su Palabra y es levantada por Dios cuando llega su hora.

Noé no inventó el diluvio.

Lot no decidió destruir Sodoma.

Juan no decidió que había llegado el Mesías.

Lutero no inventó la justificación por la fe.

Los pioneros no inventaron Daniel 8:14.

Dios dio la verdad.
Dios señaló la hora.
Dios levantó el mensaje.
Y Dios llamó a seres humanos para proclamarlo.

VIII. ¿Cuál es el corazón del mensaje que Dios quiere dar a la iglesia final?

Aquí las declaraciones de Elena G. de White son extraordinariamente claras.

Ella escribió acerca del mensaje de justificación por la fe:

“Varios me han escrito preguntándome si el mensaje de la justificación por la fe es el mensaje del tercer ángel, y he contestado: ‘Es el mensaje del tercer ángel en verdad’.”

Elena G. de White, Mensajes selectos, t. 1, p. 372

Detengámonos.

Ella no dice que la justificación por la fe sea un tema secundario.

No dice que sea solamente un tema devocional.

Dice:

“Es el mensaje del tercer ángel en verdad.”

IX. Dios mismo envió este mensaje

Refiriéndose al mensaje presentado por los pastores E. J. Waggoner y A. T. Jones, Elena White escribió:

“El Señor, en su gran misericordia, envió un preciosísimo mensaje a su pueblo…”

Elena G. de White, Testimonios para los ministros, p. 91

Observe quién tomó la iniciativa:

“El Señor… envió.”

El mensaje no nació porque dos hombres decidieron cambiar el énfasis de la iglesia.

Dios lo envió.

¿Y qué contenía?

Elena White continúa:

“Presentaba la justificación por la fe en el Garante; invitaba a la gente a recibir la justicia de Cristo, que se manifiesta en la obediencia a todos los mandamientos de Dios.”

Elena G. de White, Testimonios para los ministros, p. 91

Por tanto, no era una justificación que anulara la obediencia.

Era una justicia recibida de Cristo que produce obediencia.

X. ¿Por qué Dios envió este mensaje?

Elena White explica:

“Muchos habían perdido de vista a Jesús. Necesitaban dirigir sus ojos a su divina persona, a sus méritos, y a su amor inalterable por la familia humana.”

Elena G. de White, Testimonios para los ministros, p. 92

¡Este era el problema!

La iglesia podía tener doctrina.

  • Podía defender la ley.
  • Podía conocer el sábado.
  • Podía explicar las profecías.

Y, sin embargo, perder de vista a Jesús.

Por eso la verdad presente no destruye las doctrinas anteriores.

Las coloca alrededor de Cristo.

XI. Y ahora viene la declaración decisiva

Después de describir la justificación por la fe y la justicia de Cristo, Elena White declara:

“Este es el mensaje que Dios ordenó que fuera dado al mundo. Es el mensaje del tercer ángel, que ha de ser proclamado en alta voz y acompañado por el derramamiento de su Espíritu en gran medida.”

Elena G. de White, Testimonios para los ministros, pp. 91-92

Aquí tenemos una cadena que no debemos separar:

  1. Justificación por la fe
  2. La justicia de Cristo
  3. El mensaje del tercer ángel
  4. Proclamado en alta voz
  5. Acompañado por el derramamiento del Espíritu Santo en gran medida

Esto no es una interpretación humana.

Elena White estableció explícitamente la conexión.

XII. La revelación de la justicia de Cristo y el comienzo del fuerte pregón

En 1892 Elena White hizo otra declaración impresionante:

“El tiempo de prueba está justamente delante de nosotros, pues el fuerte pregón del tercer ángel ya ha comenzado en la revelación de la justicia de Cristo, el Redentor que perdona el pecado.”

Elena G. de White, Review and Herald, 22 de noviembre de 1892

Y añade:

“Este es el comienzo de la luz del ángel cuya gloria llenará toda la tierra.”

Elena G. de White, Review and Herald, 22 de noviembre de 1892

Compare esto con Apocalipsis:

“Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria.”

Apocalipsis 18:1

Por tanto:

La justicia de Cristo no es un tema más entre muchos.

Está vinculada directamente con la gloria que finalmente iluminará la tierra.

XIII. Entonces, ¿qué necesita la iglesia?

  • No necesitamos abandonar el sábado.
  • No necesitamos abandonar el santuario.
  • No necesitamos abandonar los tres ángeles.
  • No necesitamos abandonar la ley.
  • No necesitamos abandonar el juicio.
  • No necesitamos abandonar las profecías.

Necesitamos ver todas estas verdades con Cristo en el centro.

Porque el mensaje final no consiste solamente en decirle al mundo: “Aquí están los mandamientos.”

Sino en mostrarle:

Aquí está Cristo, cuya justicia perdona al pecador, transforma su vida y se manifiesta en obediencia a los mandamientos de Dios.

XIV. La pregunta que cada miembro de la iglesia debe responder

En los días de Noé, la pregunta era:

¿Entrarás en el arca?

En Sodoma:

¿Saldrás de la ciudad?

Con Juan:

¿Recibirás al Cordero de Dios?

En la Reforma:

¿Descansarás en Cristo por la fe?

En 1844:

¿Seguirás por fe a Cristo en su ministerio en el santuario celestial?

Y para nosotros permanece una pregunta solemne:

¿Recibiremos realmente la justicia de Cristo que Dios quiere revelar al mundo por medio de su pueblo?

Porque podemos hablar de la lluvia tardía mientras resistimos la obra que debe prepararnos para recibirla.

Podemos hablar del fuerte pregón sin poseer el mensaje que debe ser proclamado con poder.

Podemos esperar Apocalipsis 18 mientras Cristo todavía no ocupa plenamente el trono del corazón.

Conclusión

Toda la Biblia es verdad.

Pero cuando llega una crisis determinada, Dios hace resplandecer con especial intensidad la verdad necesaria para aquella hora.

  • Noé: entra en el arca.
  • Lot: sal de Sodoma.
  • Juan el Bautista: he aquí el Cordero de Dios.
  • Reforma: el justo por la fe vivirá.
  • 1844: la hora de su juicio ha llegado.
  • Iglesia final: Cristo, nuestra justicia.

Y cuando este mensaje deje de ser solamente doctrina y Cristo sea recibido verdaderamente por su pueblo, la justicia de Cristo será proclamada con poder.

Entonces el mensaje del tercer ángel crecerá hasta convertirse en el fuerte pregón.

El Espíritu será derramado en gran medida.

Y se cumplirá:

“La tierra fue alumbrada con su gloria.”

Apocalipsis 18:1

La verdad presente no la escoge el hombre.
Dios la revela en su Palabra.
Dios señala su hora.
Dios envía el mensaje.
Dios llama al pueblo a recibirlo.

Y la pregunta final no es solamente:

¿Conocemos la verdad presente?

La pregunta verdaderamente solemne es:

¿La hemos recibido?

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