Capítulo 2. La justicia imputada: el perdón legal del pecador y la paz completa con Dios

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Introducción: el problema que muchos no entienden

Muchos religiosos quieren cambiar… pero no entienden primero su condición delante de Dios.

Quieren:

  • ser mejores,
  • dejar pecados,
  • vivir correctamente.

Pero no han comprendido algo fundamental:

Antes de ser transformado, el hombre necesita ser aceptado.

Y aquí está el problema: muchos intentan santificarse… sin haber sido justificados correctamente.

Por eso viven:

  • frustrados,
  • inseguros,
  • bajo culpa constante,
  • o confiados en sí mismos.

I. Nadie puede acercarse a Dios sin justificación

Este punto debe quedar fuera de toda duda:

Nadie puede acercarse a Dios, nadie puede tener paz con Dios, si primero no ha sido justificado.

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

Romanos 5:1

Observe el orden:

  1. Primero: justificados.
  2. Luego: paz con Dios.

No dice: “tratamos de mejorar… y entonces tenemos paz”.

Dice: justificados, entonces paz.

Espíritu de Profecía

“La justicia imputada de Cristo coloca al alma en una relación de paz con Dios… el pecador deja de estar bajo condenación y es aceptado en el Amado.”

Review and Herald, 21 de septiembre de 1886

Esto significa que, mientras no haya justificación, no hay verdadera paz.

Pregunta confrontativa

¿Estoy tratando de tener paz… sin haber sido justificado?

II. El gran error: intentar ser aceptado por obras

Aquí está uno de los errores más extendidos:

Muchos hacen todo lo posible por ser buenos para ser aceptados por Dios.

Intentan:

  • obedecer más,
  • portarse mejor,
  • corregir conductas,
  • cumplir deberes.

Pero la raíz del problema sigue intacta: quieren ser aceptados por lo que hacen.

Espíritu de Profecía

“Muchos consideran que la obediencia a ciertos deberes constituye la esencia de la religión… pero sin Cristo, estos esfuerzos no tienen valor para recomendar al hombre ante Dios.”

El Deseado de todas las gentes

“Nadie puede mirar dentro de sí mismo y encontrar algo que lo recomiende ante Dios… nuestra única esperanza es la justicia de Cristo que se nos imputa.”

Fe y obras, p. 108

Esto destruye el sistema humano:

No eres aceptado porque obedeces; obedeces porque has sido aceptado.

III. El problema universal: culpa delante de la ley

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”

Romanos 3:23

Nadie escapa.

“Todas nuestras justicias como trapo de inmundicia…”

Isaías 64:6

Incluso lo mejor del hombre no puede justificarlo.

“El hombre no puede salvarse a sí mismo… sus mejores obras no pueden cancelar la deuda del pecado ni satisfacer las demandas de la ley.”

Mensajes selectos, tomo 1, p. 371

Aquí cae el orgullo humano:

  • no puedes pagar,
  • no puedes mejorar tu condición legal.

IV. Dios justifica al impío

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Romanos 5:8

Dios no espera que seas digno. Te justifica siendo pecador.

“El pecador es aceptado por Dios, no por su propia bondad, sino porque acepta la justicia de Cristo como su única esperanza.”

Mensajes selectos, tomo 1, p. 460

Esto es el evangelio: Dios justifica al impío.

V. La justificación es un acto legal

“Justificados, pues, por la fe…”

Romanos 5:1

Es una declaración del cielo.

“La justificación es el acto mediante el cual Dios declara justo al pecador… lo acepta como si nunca hubiera pecado.”

Mensajes selectos, tomo 1

No es un proceso. Es un acto inmediato.

VI. “Como si nunca hubiera pecado”

“La justicia de Cristo es imputada al pecador… y es aceptado delante de Dios como si fuera justo… como si nunca hubiera pecado.”

Mensajes selectos, tomo 1, p. 430

Esto es impactante: Dios trata al pecador como si nunca hubiera pecado.

Pero no porque lo sea, sino porque Cristo lo es.

VII. Ilustración: el juez y el culpable

El culpable no puede defenderse. La ley exige condena.

Pero otro paga… y el juez declara libre.

Así es la justificación.

VIII. Ilustración: el mendigo y el garante

El mendigo no tiene nada. Está endeudado.

Cristo aparece como garante:

  • paga,
  • responde,
  • cubre la deuda.

“Cristo fue tratado como nosotros merecemos… para que nosotros pudiésemos ser tratados como Él merece.”

El Deseado de todas las gentes, p. 16

IX. El perdón completo del pasado

“Ahora, pues, ninguna condenación hay…”

Romanos 8:1

Ninguna condenación.

“Cristo borra la memoria de los pecados… y trata al pecador como hijo obediente.”

Signs of the Times, 1892

El pasado queda cubierto.

X. El caso del ladrón en la cruz

“Acuérdate de mí… hoy estarás conmigo…”

Lucas 23:42-43

Sin obras. Sin reforma. Pero salvo.

“El ladrón fue aceptado… por los méritos del Redentor.”

El Deseado de todas las gentes, p. 749

Esto prueba que la justicia imputada salva completamente.

XI. La paz verdadera solo viene por justificación

Aquí debe quedar absolutamente claro:

Nadie tiene paz con Dios hasta que es justificado.

“La paz no viene por nuestras obras… viene por la seguridad de que la justicia de Cristo nos ha sido imputada.”

Comentario bíblico adventista, tomo 6, p. 1071

Muchos buscan paz:

  • en obediencia,
  • en esfuerzo,
  • en disciplina.

Pero no la encuentran.

Porque la paz viene de esto: ser aceptado por Cristo.

XII. Lo que la justicia imputada no hace

La justicia imputada:

  • perdona,
  • acepta,
  • justifica.

Pero no elimina inmediatamente:

  • el yo,
  • las tendencias,
  • los hábitos.

“La justicia de Cristo no es un manto para cubrir pecados no abandonados… es un principio que transforma el carácter.”

El Deseado de todas las gentes, p. 509

Aquí comienza otra obra: la justicia impartida.

Conclusión final

Nadie puede acercarse a Dios sin justificación.

Nadie puede tener paz sin la justicia imputada.

Intentar ser aceptado por obras es rechazar el evangelio.

Preguntas confrontativas

  • ¿Estoy tratando de ser aceptado… o ya fui aceptado en Cristo?
  • ¿Tengo paz real… o esfuerzo religioso?
  • ¿Estoy dependiendo de Cristo… o de mí mismo?
  • ¿He entendido realmente la justificación?

Declaración final

Dios justifica al impío por la fe.

Y sin esa justificación:

  • no hay paz,
  • no hay aceptación,
  • no hay salvación.

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